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Mostrando entradas de enero, 2024

La Sangre del Cordero (relato de terror religioso)

  (1)   Vi en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. (2) Y vi a un ángel poderoso, que pregonaba en alta voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?». (3) Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirarlo. (4) Yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro y de mirarlo. (5) Pero uno de los ancianos me dijo: «Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos». (6) Y vi en medio del trono y de los cuatro vivientes, y en medio de los ancianos, a un Cordero de pie, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra. Apocalipsis 5, 1-6 Me resulta aún inefable el admitir la adversidad de mi tragedia; y el porqué de los disparatados hechos que prece...

El Apareamiento (Relato de terror lovecraftiano)

  No existe método alguno; ni por la ciencia; ni por la mera razón; ni siquiera por ninguna de los credos existentes en todo lo largo y ancho del mundo; que, apoyándose en dogmas puedan explicar ciertos fenómenos que exceden la lógica y el pensamiento de toda creatura, y tampoco lo acontecido a mi persona, y lo que yo vi en aquella desoladora y gélida noche de aquel desdichado octubre. En ese entonces, un servidor vivía en la mansión Porgerlart, situada en la ensoñadora Nueva Inglaterra. Pasaba las horas muertas analizando y estudiando Patrística e Historia de la Teología, a solas, y por mi propia cuenta; conducido por la sed de conocimiento del Dios al que tanto amaba. Solo tenía la lejana, pero loable compañía de la "Summa Teologiae" de Santo Tomás de Aquino, y las "Confesiones" de San Agustín de Hipona, además de algunas encíclicas pre-conciliares, entre otros escritos, que repasaba continuamente en mi día a día durante largas horas. Esta apertura a la razón, y a...